Inflar la Banda Gástrica – Cuándo y cómo

Inflar la banda gástrica

La obesidad puede tratarse con ayuda de una intervención quirúrgica mínimamente invasiva, que no altera la anatomía, y consiste en aplicar la llamada Banda Gástrica alrededor de la parte superior del estómago. Esta banda gástrica se puede inflar, y con ello aumentar la sensación de saciedad.

El cómo se infla la banda gástrica va a depender de la posición que adopte el reservorio: si está asequible y el paciente no requiere revisión radiológica, se podrá inflar en la misma consulta, mediante una simple punción. En general sin embargo, se suele aprovechar el control radiológico para proceder al inflado de la banda gástrica, a veces bajo anestesia local.

Es más importante, en aras a un óptimo aprovechamiento de la técnica, decidir cuándo inflar la banda gástrica.

Se discuten 2 criterios:

· Uno sería puramente radiológico, basado en comprobar bajo visión directa, que tras inflado, se produce una pequeña detención del contraste ingerido a nivel de la banda, sin que haya reflujo.

· El criterio clínico consiste en valorar la evolución del peso del paciente, su apetito, hambre al despertarse, saciedad etc. De acuerdo con el paciente, se valora la indicación de inflar la banda gástrica. Idealmente sin embargo, médico y paciente toman la decisión de forma coordinada con la nutricionista y psicóloga, en el contexto de un equipo multidisciplinar. Tomada la decisión, el grado de inflado será decidido por el médico-cirujano bajo visión directa en la sala de radiología. De este modo, se optimizan el cuándo y el cuánto del inflado…

Con esta metodología, se evita la descoordinación en los inflados que puede favorecer trastornos del comportamiento alimentario y/o complicaciones potencialmente graves de bandas infladas en exceso, o en el momento inadecuado. Por otra parte, se pretende así obtener los mejores resultados posibles con esta técnica contra la obesidad, cuyos resultados dependen en gran medida del seguimiento adecuado del paciente.

Un malagueño, pionero en llevar a cabo el primer tratamiento contra la obesidad 2.0

Reconoce que su estilo de vida ha cambiado a partir del método de la empresa malagueña Webobesidad, cuya presencia en Internet sirve para revisar la evolución del paciente a través de videoconferencia.

Desde hace seis meses este ingeniero comparte su progresión en Internet, a través del blog sebuscaexobeso.blogspot.com y ha pasado de tener dificultades para moverse a practicar triatlón de manera diaria.

La evolución de los tiempos y los cambios en los hábitos de vida marcan el camino de la población actual, en el plano físico y, por ende, alimenticio. De hecho, los especialistas no dudan en señalar a los cambios en hábitos de ingesta y la propia actividad física de la población, como responsables principales del aumento excesivo del peso corporal que se ha detectado en la sociedad occidental –y cada vez más, también la oriental- en los últimos 30 años. Un notable desarrollo de la industria alimentaria, junto con una serie de cambios socioeconómicos y tecnológicos, han propiciado que tanto la dieta, como los estilos de vida de la sociedad se hayan visto alterados, provocando cambios no siempre positivos.

Víctor Ruz, un joven de 29 años, ingeniero de profesión, quiso dejar de lado una incorrecta rutina alimenticio para dar el paso en abril de 2011, al unirse a la experiencia piloto de una empresa malagueña que le ofreció participar en un tratamiento de la obesidad, con altas dosis pedagógicas y un marcado carácter 2.0. Éste andaluz padecía obesidad mórbida e inició el tratamiento hace ahora seis meses, con un peso de 149,8 kilos de peso. A día de hoy, tras 24 semanas, Víctor pesa 123 Kg. y ve más cerca su objetivo fijado en la cifra redonda de cien kilos de peso. Lo mejor, que desde que inició el tratamiento ha perdido en torno a un kilo por semana, marcando un ritmo no agresivo para el organismo y más que óptimo para alcanzar su meta.

“No es restrictivo en absoluto. Se trata de tener una dieta sana y equilibrada y aquí no importa tanto el número de calorías que uno ingiere a diario”, apunta Ruz.

“Podríamos decir que es una reeducación de la cultura culinaria de cada uno, y se basa en una alimentación saludable y unos hábitos de vida igualmente saludables. Es más: no debes privarte de muchas cosas, sino sustituir determinados alimentos, por otros. El tratamiento se basa en cinco o seis comidas al día y esa es otra de las claves que diferencian mi hábito anterior y el actual”.

Dieta y deporte, vía 2.0

Este malagueño reconoce haber visto cambiar su vida, a partir de una dieta que no le impide disfrutar comiendo, sino que le ha facilitado conocer mucho mejor qué alimentos son los más apropiados para cada momento, acompañándolos con un estilo de vida diferente al que antes tenía, mucho más saludable. Ahora, Víctor hace triatlón a diario y ha logrado cambiar su vida, a partir de su tratamiento continuado y la labor

Su objetivo de rebajar su peso hasta los 100 kilos es ya una meta a medio plazo, a partir del tratamiento con Webobesidad, que proporciona al paciente el servicio específico que aportan un preparador físico, una doctora cirujana y una nutricionista. Según Víctor Ruz, “ellos te explican qué alimentos debes comer y cuáles es mejor evitar y además, te ayudan a conocer cómo funciona tu cuerpo”. Además, la fórmula que me ofrecen es compatible con mis obligaciones laborales. El paciente debe acudir de inicio a la consulta, donde será evaluado y valorado por los profesionales, a partir de baremos que determinarán qué tipo de tratamiento requiere, pero una vez esta fase se completa, Webobesidad facilita el contacto periódico, a través del servicio online que permite al usuario contactar con los especialistas por videoconferencia u otros servicios vinculados a Internet.

Además, este joven malagueño completa su tratamiento con la elaboración de un pionero blog (sebuscaexobeso.blogspot.com).

“Para mí, esto no está siendo un tratamiento al uso, sino una oportunidad para cambiar mi manera de comer y contarlo a los demás”, agrega. “El tratamiento 2.0 es muy divertido y logra que alcances un verdadero compromiso con todo el que lee lo que tú comes. De esta forma, el propio paciente es responsable de educar a la gente. Lancé el reto de perder peso y, empleando el material de que dispongo y, con un simple smartphone, hago fotos de lo que como, explico por qué, voy dando consejos que se basan en lo que previamente he aprendido de la doctora, lo comparto con la gente, acepto sugerencias… e incluso es bueno para evitar tentaciones: si un día paso por delante de una pastelería, hago una foto y pregunto si debo entrar o no.”

Se Busca Ex Obeso

La gente responde de inmediato que resista y pase de largo”, asegura Ruz. Además, el planteamiento 2.0 es cómodo para el paciente. “Se planteó la posibilidad de irme a vivir a Estados Unidos y lo mejor es que era posible seguir con el tratamiento, desde allí”.

Esta empresa de Málaga quiere encabezar el proceso de cambio en la atención personalizada al cliente, apostando por las nuevas tecnologías y brindando al paciente la oportunidad de estar en total conexión con sus “tutores”, a partir de una presencia online y offline como nunca se había planteado en medicina.
Víctor Ruz es diseñador industrial y emprendedor, además de fundador de una empresa dedicada al Diseño de Productos y la fabricación de prototipos. Su vida no era completa ya que, pese al éxito profesional, se veía necesitado de ayuda, en su lucha contra la obesidad. Lo consiguió con este tratamiento 2.0, que el acrecienta, acercando su experiencia a los demás mediante el blog y sus perfiles de Twitter (@sebuscaexobeso) y Facebook (www.facebook.com/sebuscaEXobeso)

“Te cambia la vida, a positivo. Tu cuerpo cambia, tus defensas se fortalecen, tus hábitos varían a mejor, e incluso yo me puedo permitir ahora correr diez kilómetros sin problema. El resultado de pérdida de peso se nota de inmediato, pero a los tres meses, comienzas a notar la mejoría global de salud. Hay que acostumbrarse a que las cosas cuestan trabajo conseguirlas”, apostilla Ruz.

 

Daniel Villalba Rubio @villalba_daniel

La comida “basura” produce adicción

Enganchados a la comida ‘basura’

* Los sistemas cerebrales tras la adicción a la cocaína están tras la adicción a la comida
* Conocen los riesgos, pero los comedores compulsivos no pueden controlar su impulso

Para algunas personas obesas, para aquellas que comen compulsivamente, que no pueden evitar asaltar la nevera por las noches o entrar en una pastelería cuando ven el escaparate, la comida ‘basura’ es como una droga. Al menos, así lo reconocen sus cerebros, que activan las mismas zonas y reaccionan de la misma manera que cuando alguien es adicto a la cocaína o a la heroína, tal y como acaban de demostrar científicos del Instituto de Investigación The Scripps, en California (EEUU).

Según una investigación con ratones, el impulso que sienten hacia una hamburguesa con patatas o un helado de chocolate es más fuerte que ellos.

Aunque esta teoría ya se había apuntado el pasado mes de octubre, en una conferencia celebrada en Chicago, el trabajo de ahora va más allá y es el primero en demostrar claramente que el desarrollo de la obesidad en ratones coincide con un progresivo deterioro en los circuitos cerebrales de la recompensa. Lo que ha visto el equipo de The Scripps, según publican en la revista ‘Nature Neuroscience’, es que cuanto más comida basura ingerían los ratones, menos eficaz era la respuesta de placer desencadenada en el cerebro, por lo que debían tomar cada vez mayores cantidades y, por lo tanto, pesaban cada vez más kilos.

“La adaptación del sistema de recompensa cerebral visto en las ratas es el mismo que hemos observado en aquellos que desarrollan dependencia a la heroína o a la cocaína, lo que sugiere que el cerebro y las neuronas juegan un papel fundamental en los comedores compulsivos”, explica a ELMUNDO.es Paul John Kenny, del departamento de Terapias Moleculares del Instituto y coordinador del estudio. “Nuestro trabajo presenta la evidencia más completa hasta la fecha de que la obesidad y la drogadicción están basados en los mismos sistemas neurobiológicos”, añade Kenny.

La adicción a la comida que desarrollaron los ratones del experimento llegó a tal punto que perdieron por completo el control de su comportamiento alimenticio. Así, a pesar de recibir un electroshock cada vez que se decantaban por las salchichas, el bacon o la tarta de queso en lugar de ensaladas o frutas, los animales seguían optando por el primer menú. “El consumo de estos alimentos calóricos se convirtió en algo incontrolable, un impulso que iba al margen de la propia conciencia”, señala el autor.

Y no queda ahí la cosa. Cuando los investigadores retiraron a los ratones, ya obesos, la comida ‘basura’ y les ofrecieron sólo alimentos sanos, éstos se negaron a comer. “El cambio en sus preferencias alimenticias y el cambio a nivel cerebral había sido tal que preferían casi morir de hambre antes que probar algo que no les producía ningún placer”, afirma Paul Kenny. La explicación es simple: “El sistema de recompensa cerebral había sido tan sobreestimulado, que ahora se encendía solo y necesitaba la fuente de su placer para no sentirse mal. En este caso eran pasteles y salchicas, pero podría ser también cocaína”.
El papel de la dopamina

Otro descubrimiento del equipo de investigadores es que vieron que el desarrollo de la obesidad se relacionaba con una disminución en los niveles del receptor D2, que responde a la dopamina, una sustancia que se libera en el cerebro cuando tenemos experiencias placenteras. “Esta reducción también se da en los cocainómanos”, explica el estudio.

Asimismo, Kenny señala que “los cambios en el cerebro y en el receptor de dopamina comienzan inmediatamente después de la primera exposición a la comida ‘basura’. Un día después de ingerir estos alimentos, el cerebro de los ratones mostraba un estado como si hubieran estado comiendo a lo bruto durante una semana entera”, indica.

Para el experto, “dado que los sistemas de recompensa de los roedores y los humanos son muy parecidos, lo más probable es que estos procesos o, al menos unos muy similares, se produzcan también en las personas”.

La investigación tiene algunas implicaciones clínicas importantes. Entre ellas, Kenny destaca “la posibilidad de que la obesidad sea tratable con los mismos fármacos y terapias que la drogadicción”.

ISABEL F. LANTIGUA

Madrid.

Fuente: “www.elmundo.es”

Recomendaciones del grupo de Obesidad de la SENPE para la utilización del BALON INTRAGASTRICO

Nutrición HospitalariaEs un orgullo comunicaros que en el mes de abril del presente año, fueron publicadas las recomendaciones para el uso del balon intragastrico que, coordinados por la Dra. Mazure, el grupo de obesidad de la SENPE (Sociedad Española de Nutricion Parenteral y Enteral) desarrolló para así poder establecer unos criterios y un consenso a nivel nacional científico y ético que garantícen el buen uso de la técnica.

Este proceso así como las recomendaciones han sido publicados en la revista “Nutrición Hospitalaria”, en los artículos cuyos enlaces les exponemos a continuación:

Resumen del artículo Balón intragástrico y equipo multidisciplinar en español. (Artículo completo en Inglés)

Balón intragástrico en el tratamiento de la obesidad

 

Gripe A – Todo lo que necesitas saber

Hola a todos.

En vista de la peticion de información sobre la Gripe A y el nuevo virus H1N1 os dejamos este PDF distribuido por el ministerio para que os informéis a grandes rasgos sobre que és y como se previene esta gripe.

Gripe A – Todo lo que necesitas saber

¡Un saludo a todos!

La depresión eleva riesgos de obesidad

Un nuevo estudio de cinco años de duración sugirió que la depresión predice un aumento de la obesidad abdominal independiente del sobrepeso general. Por eso se trata de personas más propensas a enfermedad cardiovascular

la depresion y la obesidad

Los resultados señalan que “existirían mecanismos patofisiológicos específicos que unen a la depresión con la acumulación de grasa visceral (abdominal)”.

“Esto explicaría también por qué la depresión eleva el riesgo de diabetes y enfermedad cardiovascular”, concluyó el equipo dirigido por Nicole Vogelzangs, de Centro Médico Universitario en Amsterdam.

“Este es el primer gran estudio que demuestra que los mayores con síntomas depresivos” acumulan más grasa visceral que sus pares sin depresión, dijo Vogelzangs a Reuters Health. Los resultados, publicados en Archives of General Psychiatry, surgen de un estudio sobre 2.088 adultos de entre 70 y 79 años en buen estado físico, participantes del Health, Aging and Body Composition Study.

La depresión se definió según el resultado en una prueba del Centro para los Estudios Epidemiológicos sobre Depresión de 16 puntos o más. Al inicio del estudio y cinco años después se usó el índice de masa corporal (relación entre la altura y el peso) y el porcentaje de grasa corporal para medir en los participantes la obesidad general.

La obesidad abdominal se determinó mediante la circunferencia de cintura, el diámetro sagital (la profundidad del cuerpo entre el tórax y la espalda a la altura del abdomen) y la cantidad de grasa intraabdominal medida con una tomografía computada.

Tras considerar los factores sociodemográficos, otras enfermedades y la obesidad general, los pacientes con depresión al inicio del estudio tendían a haber aumentado su diámetro sagital y la grasa visceral. La depresión duplicó las probabilidades de aumentar la cantidad de grasa visceral, precisó Vogelzangs.

Se observó también una asociación con la circunferencia de cintura, pero sin significado estadístico. El aumento fue específico de la grasa visceral; no se observó una modificación de la obesidad general.

Para los autores, eso respalda una explicación biológica, en lugar de alimentaria, de los resultados. “Los médicos deberían prestar atención a si los pacientes con síntomas depresivos son más propensos a aumentar la cantidad de grasa visceral, ya que esto aumenta el riesgo de enfermedad cardíaca”, destacó Vogelzangs.

La autora opinó que se necesitan más estudios para comprender mejor los mecanismos clave en juego.

Fuente: Reuters

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