Obesidad infantil y la salud de nuestros hijos

Obesidad infantil y dieta sanaLa obesidad y el sobrepeso infantil es un riesgo es real. La preocupación ya nos es que nuestros hijos estén suficientemente alimentados, sino que estén sobrealimentados.

Hace 15 años, había un 5% de obesidad infantil. Ahora más del 10% de nuestros hijos son obesos. Es decir, uno de cada 10 es obeso y el 38% de nuestros escolares tienen exceso de peso.

Y es que el tratamiento conductual es más eficaz en el adolescente que a la edad adulta. Si actuamos correctamente, podemos prevenir el 10% de los futuros obesos.
Enumeramos pues algunos buenos consejos para proteger el futuro de nuestros hijos:

1. Vida sana en el embarazo para evitar recién nacido prematuro.

2. Optemos siempre por la lactancia natural es decir materna.

3. Evitar la televisión hasta los 2 años, y no más de 2 horas hasta los 6 años.

4. Vigilar el llamado rebote de adiposidad: no debe de producirse en menores de 5 años. A partir de los 8 años, hay un aumento fisiológico del IMC a razón de 0,5 por año. Si el IMC aumentara más de 2 puntos en un año tendríamos razones para preocuparnos y acudir a un médico especialista.

5. Luchar contra la inactividad física: caminar al menos 1 hora diaria (¿por qué no en familia?). Promover una actividad física de 2 a 3 veces por semana mínimo.

6. Fraccionar bien la comida diaria: comer 4 o mejor 5 veces, insistiendo en un buen desayuno. Se ha demostrado que el desayuno influye positivamente en el rendimiento escolar de los adolescentes.

7. Hay que prestar atención al el exceso de control materno, que puede llevar a una peor habilidad para que el niño autorregule su alimentación.

8. No utilizar los alimentos para “premios” o castigos.

9. Predicar con el ejemplo. Vaciemos nuestra nevera y nuestra despensa de alimentos no saludables y de calorías vacías. Predicar con el ejemplo no es una forma de educar, es la única forma de educar.

¿Tienes tú también algún consejo para nuestros hijos o las madres y padres? ¡Compártelo con nosotros!

¿Balón Intragástrico en pacientes de obesidad mórbida?

balón intragástrico en obesidad mórbidaEl Balón Intragástrico es una técnica temporal y no definitiva, invasiva pero no agresiva, destinada a modificar hábitos de vida durante los 6 meses en que permanece en el estómago.

En 6 meses, conducirá a una pérdida de 12 a 24 Kg de peso: perfecto para quién pesa 90 kg. pero no para el que parte de 130 kg!

Por esta razón, suele reservarse este tratamiento para personas con un sobrepeso moderado (Indice de masa corporal o IMC entre 25 y 35), y con hábitos de vida susceptibles de modificarse para siempre.

Pero ¿puede beneficiar a pacientes con obesidad mórbida o incluso superobesos con IMC superiores a 45? Estos pacientes serán en general tributarios de una técnica quirúrgica más agresiva para lograr la gran pérdida de peso que necesitan.

También sabemos que:

1. Estos pacientes tienen mayor riesgo quirúrgico: requieren técnicas más complejas; presentan más grasa dentro del vientre, que dificulta la cirugía; van a necesitar con más frecuencia ir a la UVI y contar con ventilación asistida. En la práctica, se demuestra que efectivamente hay hasta 15 veces mayor mortalidad, y el doble de infecciones en los pacientes con IMC mayor de 50.

2. Este riesgo disminuye si pierden peso antes de la operación: parece lógico, aunque aún faltan datos fiables que lo demuestren.

3. El balón favorece la pérdida de peso preoperatoria: sin duda, el balón es una gran ayuda para reducir eficazmente el peso antes de la intervención, y también para acostumbrarse a los nuevos hábitos alimentarios.

¿Y si gracias al balón el paciente lograra estabilizarse en una obesidad más moderada? En este caso se podría escoger una alternativa quirúrgica menos agresiva, como la banda gástrica.

Cáncer de mama y la obesidad

Cáncer de MamaHasta ahora se creía que la obesidad disminuiría el riesgo de cáncer de mama antes de la menopausia pero lo aumentaría después.

Este fenómeno se relaciona con altos niveles de estrógenos (fundamentalmente, el 17-beta-estradiol), pero también con su equilibrio con la progesterona.
De hecho, mujeres en tratamiento con raloxifeno (antiestrógeno) contra la osteoporosis y por tanto, con niveles hormonales de estradiol por debajo de 10 pmoles/L tendrán un 76% menos cánceres de mama que las demás, según estudio publicado en The Journal f the American Association en el 2011 sobre 7705 mujeres.

Un reciente estudio publicado por la Universidad de Granada, demuestra que la obesidad condiciona una edad de aparición más precoz del cáncer de mama, hacia los 32 años. Observan también que la menarquía precoz hacia los 9-10 años, también propicia una edad más temprana para el desarrollo de cáncer de mama.

Como consecuencia de lo reseñado, la mujer obesa, especialmente si tiene antecedentes de riesgo tales como ciertas mastopatias o antecedentes familiares, habrán de informarse muy bien sobre su caso antes de decidir tomar tratamiento hormonal sustitutivo tras la menopausia (THS).

El ejercicio: La clave para perder peso

Ejercicio Físico para perder peso

El 55 % de los españoles no hace el ejercicio físico  suficiente para mantener la salud.

Sin embargo, casi la mitad de los españoles presenta un sobrepeso, y el ejercicio representa entre el 20% y el 50% del metabolismo basal.

Para mantener el peso se requiere gastar de 1500 a 2000 calorías semanales, que equivalen a 20 minutos de footing, o una hora caminando (300 cal.) 6 días en semana.

En una hora caminando, a 10 minutos el kilómetro, se totalizan 6 Km. Aprenda a medir sus distancias, anote en un diario lo hecho y procure marcar objetivos crecientes hasta llegar a los 9 Km. diarios. Si lleva podómetro, esos mismos 6 Km. representan unos 8000 pasos. Si logra los 12000 pasos, serán los 9 Km. deseados.

El ejercicio físico cotidiano tiene además la ventaja de favorecer la oxidación de grasas frente a la de los carbohidratos (azúcares). Más aún, realizado en ayunas, utilizará prioritariamente las fibras musculares especializadas en la utilización de ácidos grasos para la obtención de energía.

Así pues, la clave que tenemos para vosotros hoy es: ¡El verdadero quemagrasas natural es el ejercicio!

¡Feliz día de Reyes!

La Obesidad es una enfermedad

La obesidad es una enfermedad que evoluciona a peor
La obesidad es una enfermedad. Y no sólo una enfermedad sino una enfermedad crónica, sin tendencia espontánea a la curación.

Es silente, y produce síntomas sólo cuando ya hay complicaciones graves. Es importante pues que el paciente conozca los riesgos, saber cómo y por qué aparecen los síntomas, y cómo puede modificar su evolución.

Algunas cifras publicadas por la OMS:

  • Desde 1980, la obesidad se ha más que doblado en todo el mundo.
  • En 2008, 1500 millones de adultos (de 20 y más años) tenían sobrepeso. Dentro de este grupo, más de 200 millones de hombres y cerca de 300 millones de mujeres eran obesos.
  • El 65% de la población mundial vive en países donde el sobrepeso y la obesidad se cobran más vidas de personas que la insuficiencia ponderal.
  • En 2010, alrededor de 43 millones de niños menores de cinco años tenían sobrepeso.
  • La obesidad puede prevenirse.

Debe saber:

El conocimiento de lo que le ocurre, y la verdadera intención de sentirse bien le ayudará a seguir el único tratamiento curativo de la enfermedad de nuestro siglo: el cambio de sus costumbres, de hábitos de vida.que, con ayuda, puede controlar su enfermedad hasta llegar a superarla si consigue el principal objetivo que no es otro que mantener un peso normal. Cada paciente necesitará una ayuda individualizada y adecuada a su caso, y con su complicidad, siempre habrá buenos resultados a la larga. Solo que no hay que desfallecer, y contar siempre con el apoyo y la ayuda de profesionales de confianza.

Si llega a aceptar este concepto fundamental, evitará la frustración ocasionada por los múltiples intentos de dietas variopintas que invariablemente conducen a recuperar el peso perdido con kilos extra.

Perder Peso: Dieta sí o dieta no

En los últimos 150 años han surgido cientos de dietas que nos prometen una pérdida de peso rápida y fácil: La conocida dieta Atkins, la dieta de puntos, dieta hiperproteica, dieta disociada… por no hablar de dietas extravagantes como la dieta del pomelo, la dieta de las estrellas… o de la dieta de la Clínica Mayo (que ha negado repetidas veces su relación con esta dieta, por cierto estricta y poco grata), dietas esotéricas como la macrobiótica, o dietas vegetarianas y sus variantes.

En fin, un sinnúmero de dietas que detrás de sus promesas son simples modas, estafas o ilusión.

Los expertos insisten en que todas ellas carecen de base científica, y que muchas son peligrosas para la salud, cosa que mucha gente se obstina en ignorar.

El final es siempre el mismo: recuperar el peso perdido con algún kilo extra de regalo. Es lo que llamamos el “efecto yo-yo”, que por sí mismo es perjudicial para la salud.

Es peor perder peso y recuperarlo que mantener un exceso de peso sin cambio.

La única dieta que vale para adelgazar y sentirse mejor es la dieta sana.

¿Y tú? ¿Has probado alguna de estas dietas?

Inflar la Banda Gástrica – Cuándo y cómo

Inflar la banda gástrica

La obesidad puede tratarse con ayuda de una intervención quirúrgica mínimamente invasiva, que no altera la anatomía, y consiste en aplicar la llamada Banda Gástrica alrededor de la parte superior del estómago. Esta banda gástrica se puede inflar, y con ello aumentar la sensación de saciedad.

El cómo se infla la banda gástrica va a depender de la posición que adopte el reservorio: si está asequible y el paciente no requiere revisión radiológica, se podrá inflar en la misma consulta, mediante una simple punción. En general sin embargo, se suele aprovechar el control radiológico para proceder al inflado de la banda gástrica, a veces bajo anestesia local.

Es más importante, en aras a un óptimo aprovechamiento de la técnica, decidir cuándo inflar la banda gástrica.

Se discuten 2 criterios:

· Uno sería puramente radiológico, basado en comprobar bajo visión directa, que tras inflado, se produce una pequeña detención del contraste ingerido a nivel de la banda, sin que haya reflujo.

· El criterio clínico consiste en valorar la evolución del peso del paciente, su apetito, hambre al despertarse, saciedad etc. De acuerdo con el paciente, se valora la indicación de inflar la banda gástrica. Idealmente sin embargo, médico y paciente toman la decisión de forma coordinada con la nutricionista y psicóloga, en el contexto de un equipo multidisciplinar. Tomada la decisión, el grado de inflado será decidido por el médico-cirujano bajo visión directa en la sala de radiología. De este modo, se optimizan el cuándo y el cuánto del inflado…

Con esta metodología, se evita la descoordinación en los inflados que puede favorecer trastornos del comportamiento alimentario y/o complicaciones potencialmente graves de bandas infladas en exceso, o en el momento inadecuado. Por otra parte, se pretende así obtener los mejores resultados posibles con esta técnica contra la obesidad, cuyos resultados dependen en gran medida del seguimiento adecuado del paciente.

Un malagueño, pionero en llevar a cabo el primer tratamiento contra la obesidad 2.0

Reconoce que su estilo de vida ha cambiado a partir del método de la empresa malagueña Webobesidad, cuya presencia en Internet sirve para revisar la evolución del paciente a través de videoconferencia.

Desde hace seis meses este ingeniero comparte su progresión en Internet, a través del blog sebuscaexobeso.blogspot.com y ha pasado de tener dificultades para moverse a practicar triatlón de manera diaria.

La evolución de los tiempos y los cambios en los hábitos de vida marcan el camino de la población actual, en el plano físico y, por ende, alimenticio. De hecho, los especialistas no dudan en señalar a los cambios en hábitos de ingesta y la propia actividad física de la población, como responsables principales del aumento excesivo del peso corporal que se ha detectado en la sociedad occidental –y cada vez más, también la oriental- en los últimos 30 años. Un notable desarrollo de la industria alimentaria, junto con una serie de cambios socioeconómicos y tecnológicos, han propiciado que tanto la dieta, como los estilos de vida de la sociedad se hayan visto alterados, provocando cambios no siempre positivos.

Víctor Ruz, un joven de 29 años, ingeniero de profesión, quiso dejar de lado una incorrecta rutina alimenticio para dar el paso en abril de 2011, al unirse a la experiencia piloto de una empresa malagueña que le ofreció participar en un tratamiento de la obesidad, con altas dosis pedagógicas y un marcado carácter 2.0. Éste andaluz padecía obesidad mórbida e inició el tratamiento hace ahora seis meses, con un peso de 149,8 kilos de peso. A día de hoy, tras 24 semanas, Víctor pesa 123 Kg. y ve más cerca su objetivo fijado en la cifra redonda de cien kilos de peso. Lo mejor, que desde que inició el tratamiento ha perdido en torno a un kilo por semana, marcando un ritmo no agresivo para el organismo y más que óptimo para alcanzar su meta.

“No es restrictivo en absoluto. Se trata de tener una dieta sana y equilibrada y aquí no importa tanto el número de calorías que uno ingiere a diario”, apunta Ruz.

“Podríamos decir que es una reeducación de la cultura culinaria de cada uno, y se basa en una alimentación saludable y unos hábitos de vida igualmente saludables. Es más: no debes privarte de muchas cosas, sino sustituir determinados alimentos, por otros. El tratamiento se basa en cinco o seis comidas al día y esa es otra de las claves que diferencian mi hábito anterior y el actual”.

Dieta y deporte, vía 2.0

Este malagueño reconoce haber visto cambiar su vida, a partir de una dieta que no le impide disfrutar comiendo, sino que le ha facilitado conocer mucho mejor qué alimentos son los más apropiados para cada momento, acompañándolos con un estilo de vida diferente al que antes tenía, mucho más saludable. Ahora, Víctor hace triatlón a diario y ha logrado cambiar su vida, a partir de su tratamiento continuado y la labor

Su objetivo de rebajar su peso hasta los 100 kilos es ya una meta a medio plazo, a partir del tratamiento con Webobesidad, que proporciona al paciente el servicio específico que aportan un preparador físico, una doctora cirujana y una nutricionista. Según Víctor Ruz, “ellos te explican qué alimentos debes comer y cuáles es mejor evitar y además, te ayudan a conocer cómo funciona tu cuerpo”. Además, la fórmula que me ofrecen es compatible con mis obligaciones laborales. El paciente debe acudir de inicio a la consulta, donde será evaluado y valorado por los profesionales, a partir de baremos que determinarán qué tipo de tratamiento requiere, pero una vez esta fase se completa, Webobesidad facilita el contacto periódico, a través del servicio online que permite al usuario contactar con los especialistas por videoconferencia u otros servicios vinculados a Internet.

Además, este joven malagueño completa su tratamiento con la elaboración de un pionero blog (sebuscaexobeso.blogspot.com).

“Para mí, esto no está siendo un tratamiento al uso, sino una oportunidad para cambiar mi manera de comer y contarlo a los demás”, agrega. “El tratamiento 2.0 es muy divertido y logra que alcances un verdadero compromiso con todo el que lee lo que tú comes. De esta forma, el propio paciente es responsable de educar a la gente. Lancé el reto de perder peso y, empleando el material de que dispongo y, con un simple smartphone, hago fotos de lo que como, explico por qué, voy dando consejos que se basan en lo que previamente he aprendido de la doctora, lo comparto con la gente, acepto sugerencias… e incluso es bueno para evitar tentaciones: si un día paso por delante de una pastelería, hago una foto y pregunto si debo entrar o no.”

Se Busca Ex Obeso

La gente responde de inmediato que resista y pase de largo”, asegura Ruz. Además, el planteamiento 2.0 es cómodo para el paciente. “Se planteó la posibilidad de irme a vivir a Estados Unidos y lo mejor es que era posible seguir con el tratamiento, desde allí”.

Esta empresa de Málaga quiere encabezar el proceso de cambio en la atención personalizada al cliente, apostando por las nuevas tecnologías y brindando al paciente la oportunidad de estar en total conexión con sus “tutores”, a partir de una presencia online y offline como nunca se había planteado en medicina.
Víctor Ruz es diseñador industrial y emprendedor, además de fundador de una empresa dedicada al Diseño de Productos y la fabricación de prototipos. Su vida no era completa ya que, pese al éxito profesional, se veía necesitado de ayuda, en su lucha contra la obesidad. Lo consiguió con este tratamiento 2.0, que el acrecienta, acercando su experiencia a los demás mediante el blog y sus perfiles de Twitter (@sebuscaexobeso) y Facebook (www.facebook.com/sebuscaEXobeso)

“Te cambia la vida, a positivo. Tu cuerpo cambia, tus defensas se fortalecen, tus hábitos varían a mejor, e incluso yo me puedo permitir ahora correr diez kilómetros sin problema. El resultado de pérdida de peso se nota de inmediato, pero a los tres meses, comienzas a notar la mejoría global de salud. Hay que acostumbrarse a que las cosas cuestan trabajo conseguirlas”, apostilla Ruz.

 

Daniel Villalba Rubio @villalba_daniel

La comida “basura” produce adicción

Enganchados a la comida ‘basura’

* Los sistemas cerebrales tras la adicción a la cocaína están tras la adicción a la comida
* Conocen los riesgos, pero los comedores compulsivos no pueden controlar su impulso

Para algunas personas obesas, para aquellas que comen compulsivamente, que no pueden evitar asaltar la nevera por las noches o entrar en una pastelería cuando ven el escaparate, la comida ‘basura’ es como una droga. Al menos, así lo reconocen sus cerebros, que activan las mismas zonas y reaccionan de la misma manera que cuando alguien es adicto a la cocaína o a la heroína, tal y como acaban de demostrar científicos del Instituto de Investigación The Scripps, en California (EEUU).

Según una investigación con ratones, el impulso que sienten hacia una hamburguesa con patatas o un helado de chocolate es más fuerte que ellos.

Aunque esta teoría ya se había apuntado el pasado mes de octubre, en una conferencia celebrada en Chicago, el trabajo de ahora va más allá y es el primero en demostrar claramente que el desarrollo de la obesidad en ratones coincide con un progresivo deterioro en los circuitos cerebrales de la recompensa. Lo que ha visto el equipo de The Scripps, según publican en la revista ‘Nature Neuroscience’, es que cuanto más comida basura ingerían los ratones, menos eficaz era la respuesta de placer desencadenada en el cerebro, por lo que debían tomar cada vez mayores cantidades y, por lo tanto, pesaban cada vez más kilos.

“La adaptación del sistema de recompensa cerebral visto en las ratas es el mismo que hemos observado en aquellos que desarrollan dependencia a la heroína o a la cocaína, lo que sugiere que el cerebro y las neuronas juegan un papel fundamental en los comedores compulsivos”, explica a ELMUNDO.es Paul John Kenny, del departamento de Terapias Moleculares del Instituto y coordinador del estudio. “Nuestro trabajo presenta la evidencia más completa hasta la fecha de que la obesidad y la drogadicción están basados en los mismos sistemas neurobiológicos”, añade Kenny.

La adicción a la comida que desarrollaron los ratones del experimento llegó a tal punto que perdieron por completo el control de su comportamiento alimenticio. Así, a pesar de recibir un electroshock cada vez que se decantaban por las salchichas, el bacon o la tarta de queso en lugar de ensaladas o frutas, los animales seguían optando por el primer menú. “El consumo de estos alimentos calóricos se convirtió en algo incontrolable, un impulso que iba al margen de la propia conciencia”, señala el autor.

Y no queda ahí la cosa. Cuando los investigadores retiraron a los ratones, ya obesos, la comida ‘basura’ y les ofrecieron sólo alimentos sanos, éstos se negaron a comer. “El cambio en sus preferencias alimenticias y el cambio a nivel cerebral había sido tal que preferían casi morir de hambre antes que probar algo que no les producía ningún placer”, afirma Paul Kenny. La explicación es simple: “El sistema de recompensa cerebral había sido tan sobreestimulado, que ahora se encendía solo y necesitaba la fuente de su placer para no sentirse mal. En este caso eran pasteles y salchicas, pero podría ser también cocaína”.
El papel de la dopamina

Otro descubrimiento del equipo de investigadores es que vieron que el desarrollo de la obesidad se relacionaba con una disminución en los niveles del receptor D2, que responde a la dopamina, una sustancia que se libera en el cerebro cuando tenemos experiencias placenteras. “Esta reducción también se da en los cocainómanos”, explica el estudio.

Asimismo, Kenny señala que “los cambios en el cerebro y en el receptor de dopamina comienzan inmediatamente después de la primera exposición a la comida ‘basura’. Un día después de ingerir estos alimentos, el cerebro de los ratones mostraba un estado como si hubieran estado comiendo a lo bruto durante una semana entera”, indica.

Para el experto, “dado que los sistemas de recompensa de los roedores y los humanos son muy parecidos, lo más probable es que estos procesos o, al menos unos muy similares, se produzcan también en las personas”.

La investigación tiene algunas implicaciones clínicas importantes. Entre ellas, Kenny destaca “la posibilidad de que la obesidad sea tratable con los mismos fármacos y terapias que la drogadicción”.

ISABEL F. LANTIGUA

Madrid.

Fuente: “www.elmundo.es”

Recomendaciones del grupo de Obesidad de la SENPE para la utilización del BALON INTRAGASTRICO

Nutrición HospitalariaEs un orgullo comunicaros que en el mes de abril del presente año, fueron publicadas las recomendaciones para el uso del balon intragastrico que, coordinados por la Dra. Mazure, el grupo de obesidad de la SENPE (Sociedad Española de Nutricion Parenteral y Enteral) desarrolló para así poder establecer unos criterios y un consenso a nivel nacional científico y ético que garantícen el buen uso de la técnica.

Este proceso así como las recomendaciones han sido publicados en la revista “Nutrición Hospitalaria”, en los artículos cuyos enlaces les exponemos a continuación:

Resumen del artículo Balón intragástrico y equipo multidisciplinar en español. (Artículo completo en Inglés)

Balón intragástrico en el tratamiento de la obesidad

 

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