El Balón Intragástrico es una técnica temporal y no definitiva, invasiva pero no agresiva, destinada a modificar hábitos de vida durante los 6 meses en que permanece en el estómago.
En 6 meses, conducirá a una pérdida de 12 a 24 Kg de peso: perfecto para quién pesa 90 kg. pero no para el que parte de 130 kg!
Por esta razón, suele reservarse este tratamiento para personas con un sobrepeso moderado (Indice de masa corporal o IMC entre 25 y 35), y con hábitos de vida susceptibles de modificarse para siempre.
Pero ¿puede beneficiar a pacientes con obesidad mórbida o incluso superobesos con IMC superiores a 45? Estos pacientes serán en general tributarios de una técnica quirúrgica más agresiva para lograr la gran pérdida de peso que necesitan.
También sabemos que:
1. Estos pacientes tienen mayor riesgo quirúrgico: requieren técnicas más complejas; presentan más grasa dentro del vientre, que dificulta la cirugía; van a necesitar con más frecuencia ir a la UVI y contar con ventilación asistida. En la práctica, se demuestra que efectivamente hay hasta 15 veces mayor mortalidad, y el doble de infecciones en los pacientes con IMC mayor de 50.
2. Este riesgo disminuye si pierden peso antes de la operación: parece lógico, aunque aún faltan datos fiables que lo demuestren.
3. El balón favorece la pérdida de peso preoperatoria: sin duda, el balón es una gran ayuda para reducir eficazmente el peso antes de la intervención, y también para acostumbrarse a los nuevos hábitos alimentarios.
¿Y si gracias al balón el paciente lograra estabilizarse en una obesidad más moderada? En este caso se podría escoger una alternativa quirúrgica menos agresiva, como la banda gástrica.

